Homenaje a María Elena Walsh

 
83 Aniversario de su cumpleaños.

Serenata para la tierra de uno
 
Porque me duele si me quedo 
pero me muero si me voy, 
por todo y a pesar de todo, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala 
y por tu escándalo de sol, 
por tu verano con jazmines, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia 
es un secreto entre los dos, 
porque le diste reparo 
al desarraigo de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías 
y por la edad de tu dolor, 
por tu esperanza interminable, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra, 
para cuidarte en cada flor 
y odiar a los que te castigan, mi amor, 
yo quiero vivir en vos.


 

Una antigua tradición China

Hace muchos años me compré con entusiasmo las famosas esferas chinas, sin embargo las mantuve olvidadas y como adorno debajo de una mesa ratona. Cuando me diagnosticaron un problema de articulaciones en las manos, comencé a usarlas a diario pero con mucha dificultad.
Al cabo de un tiempo fui progresando y hoy las hago girar hacia un lado y hacia el otro incluso hasta cambiando de mano, aconsejan hacerlo 3 minutos con cada una.
Realmente lo recomiendo, producen un sonido interior muy relajante y si acompañamos el ejercicio con una respiración profunda y dejamos la mente en blanco es casi como meditar.
 
Les dejo un video de YouTube para que se animen. 
 
 


Medicina Natural

Me pasaron este sitio con muy buenos consejos para cada día del año, lo comparto con ustedes.
Hacer click en la imagen para ir a la página.


El arte de no amargarse la vida, Rafael Santandreu

Cuando me amé de verdad


Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme.. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir.

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin