La magia corriente, el drala tibetano



Los bosques están llenos de drala, mientras que los basurales no
Disponer la materia de modo que evoque la armonía espiritual es lo que la gente creativa intenta conseguir sin cesar, tanto si está componiendo sinfonías como si está proyectando edificios, plantando jardines o redecorando hogares. Esta idea se ha popularizado a través del arte chino del Feng Shui, pero en Oriente se conoce desde hace muchísimo tiempo. Los japoneses, por ejemplo, la han celebrado a través del arreglo floral, la ceremonia del té y el jardín zen.
Los tibetanos utilizan la palabra drala, que significa literalmente ¨más allá del enemigo¨, pero que en realidad se refiere a la magia corriente, la que está al alcance en la vida diaria. Al alcance claro está, de quiénes saben cómo invocarla disponiendo la materia de modo que armonice con el espíritu.

En este caso ¨el enemigo¨ es cualquier disposición de la materia que represente una agresiva discordancia espiritual que a su vez aleje el drala. Los bosques están llenos de drala, mientras que los basurales no. Si una persona atrae el drala, obtiene placer de las cosas más sencillas, como hacen los niños. Si repele el drala, obtiene una profunda amargura de complicaciones sin fin, como demasiados adultos.

Si quiere atraer el drala, tenga la casa limpia y ordenada, si se tiene el drala como huésped, ocurren cosas positivas. Lo que cuenta es el orden y la armonía de su entorno. Esta idea aparece también en las culturas judeocristianas, que consideran que la limpieza va después de la divinidad.
Si se mantienen barrios o ciudades enteras repletos de basura, sin tener en cuenta la limpieza y el orden, el drala se marcha y las conductas sociales se vuelven indeseables e indisciplinadas. Nueva York, famosa por excesos de todo tipo, terminó con sus peores índices de delincuencia en el metro y en las calles desde hacía décadas reparando ventanas rotas, borrando pintadas y recogiendo la basura sin demora. Nueva York no expulsó a sus delincuentes, sino que atrajo el drala.  El Ayuntamiento no sabía que había aplicado sin querer un precepto de la criminología tibetana.

Si quiere profundizar en el tema de la magia corriente y el drala, lea Shambhala: la senda sagrada del guerrero, de Chogyam  Trungpa.

1 comentario:

  1. Hola.

    He mencionado tu artículo en mi blog, te dejo la liga para que lo puedas ver.

    Saludos.

    https://zarabandayelfilmmakercat.blogspot.mx/

    ResponderEliminar